Saturday, May 23, 2015

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Con la partida de C, el tema de los postres (ver post anterior "tú eres mi amor") no prosperó, y mi pesó decayó en 7 kilos. De 53 a 47 a nadie le importó, parece que el cambio sólo me afectó a mi y a un puñado de marcas de ropa que hoy deciden regalarme sus cosas. Yo recibo y uso algunas con la libertad de elegir, cuestión que aprendí hace muy poco.

París - Isla Negra

Hija de padre poeta y madre filósofa, hija única y no esperada, nací un 30 de marzo, día viernes parece, 6 am. Las cosas se sucedieron así: tema político/traslado/viaje/parís/montmartre/50m2/perrito de onix/ventana/isla negra. No me acuerdo de mucho más, cuando en una conversación comenté que París era una ciudad pequeña, ese grupo de personas me miró con cara de "está mintiendo, París es enorme" pero yo podía distinguir los límites de esa ciudad desde mi ventana ubicada a 130 metros de altura. Los bordes se dibujaban claramente y esa imagen quedó para siempre en mi cabeza, todo es abordable, nada es ilimitado. Carta/pueden volver/volvimos/isla negra/recoger ágatas.

Hay muchas ágatas en Isla Negra, mi mamá me convenció por mucho tiempo, que eran piedras preciosas y sólo el año pasado me di cuenta que eran pedazos de vidrio pulidos por el mar.

El árbol.

Si, me dolió, físicamente me dolió. No estaba vestida para caer en el borde de la cocina y enterrarme la palanquita del horno en la espalda, empezaba la primavera y estaba usando ese vestido trenzado con flores que todavía tengo guardado y que no me he atrevido a sacar del clóset. No es fácil moverse cuando 95 kilos te atrapan y no es fácil pensar una ruta alternativa de la cocina al living, si estás medio inconsciente. Cuando me paré, me dejé caer en el sillón rojo y busqué mi teléfono, para bloquear algunos nombres y poner otros en el listado de "favoritos" guardé un espacio en blanco y agregué una foto de un árbol grande y con muchas ramas en su identificación.

C se fue.

La cosa es más o menos así C se fue un jueves a las 7 pm. Agarró las pocas cosas que tenía, me dio un beso en la frente y cerró la puerta. Me quedé toda la noche despierta, y no volvió ni esa noche, ni la siguiente, ni la siguiente. No alteré mi rutina diaria durante esos días, pero me mantuve callada, no abrí la boca ni para hablar, ni para comer. Me acordé de lo que le dije cuando lo conocí y me preguntó por qué yo estaba tan sola "el amor se acaba y hay que saber entenderlo"