El árbol.
Si, me dolió, físicamente me dolió. No estaba vestida para caer en el borde de la cocina y enterrarme la palanquita del horno en la espalda, empezaba la primavera y estaba usando ese vestido trenzado con flores que todavía tengo guardado y que no me he atrevido a sacar del clóset. No es fácil moverse cuando 95 kilos te atrapan y no es fácil pensar una ruta alternativa de la cocina al living, si estás medio inconsciente. Cuando me paré, me dejé caer en el sillón rojo y busqué mi teléfono, para bloquear algunos nombres y poner otros en el listado de "favoritos" guardé un espacio en blanco y agregué una foto de un árbol grande y con muchas ramas en su identificación.


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